Santa Barbara

Óleo sobre lienzo, de estilo barroco, del primer tercio del siglo XVIII. Su figura y culto surgió en Oriente. La obra se atribuye a Hernández de Quintana. Se encuentra a los pies de la nave, en el lado de la Epístola.

La escena se representa en varios planos: en primer término, la santa, que está algo desproporcionada, a la izquierda y en un segundo plano, la torre, un atributo común en sus apariciones, y que hace referencia a la leyenda donde se relata que el padre de Santa Bárbara, llamado Dióscuro, la encerró en una torre, con la intención de sustraerla a las miradas de los hombres. (Otras versiones indican que fue más bien para evitar que se convirtiera al catolicismo).

Destacado, es el fondo paisajístico, de calidad artística superior, imitando a la escuela flamenca. Posee aires de dignidad y majestad, por su postura estática, ello hace que disminuya su emotividad. Su ropaje pudo estar influenciado por Zurbarán, y los detalles que señalan a Hernández de Quintana como su realizador, es su dibujo preciso y correcto, además del color en ropajes y joyas.

Plano del santuario