Santa Rosa de Viterbo

Óleo sobre lienzo. Fue donada junto con otro lienzo con la imagen de San Francisco, de similares características, en 1745.

En la obra pictórica sobresale la austeridad y los efectos de claroscuro. Permanece de pie, con la cabeza orientada hacia el lado derecho y una expresión mística e intensa, al mirar hacia la cruz que porta en la mano izquierda. Lo más destacado de éste cuadro es el éxtasis devocional de la santa.

Posee un hábito pardo con velo negro, cordón blanco y sandalias; en general vestiduras de aspecto columnario que no hierático. En la cabeza porta una corona de rosas, aunque no se percibe con claridad debido a lo oscuro de la tela y el paso del tiempo. En segundo plano apenas se percibe la cortina que atraviesa la escena en diagonal.

Plano del santuario