Arzobispo de Sevilla

El arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo, fue invitado por la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo, para participar en las celebraciones eucarísticas. Monseñor Amigo Vallejo predicó en el Solemne Quinario

Una jornada de gala para el día grande de las fiestas laguneras 

Un año más, las primeras autoridades religiosas, civiles y militares del Archipiélago se dieron cita en la Ciudad de Aguere para rendir homenaje al Cristo. Antonio Rueda captó los momentos más emotivos del acto 

Real Pendón 

El concejal delegado de Limpieza y Alumbrado del Ayuntamiento de La Laguna, Lorenzo Ramos, portó un año más el Real Pendón de la Conquista en la procesión de la enseña lagunera, desde las Casas Consistoriales a la Catedral, acompañado, como es tradición, por un concejal del Ayuntamiento de Santa Cruz y un representante del estamento castrense. 

 

 

A la espera de la representación de S.M. Juan Carlos I 

Las primeras autoridades civiles esperaron en la entra-da principal del templo catedralicio a que llegara la representación de S.M. don Juan Carlos I. Entre las mas se encontraban, entre otros, el presidente del Gobierno Canario, Manuel Hermoso; el presidente del Parlamento Autónomo, Victoriano Ríos; el presidente del Cabildo, Adán Martín; el alcalde de Santa Cruz, José Emilio García Gómez, y el primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de La Laguna, Silvestre Suárez, que en esta ocasión representaba al alcalde. 

 

Venerada Imagen

Un año más, la Venerada Imagen del Santísimo estuvo acompañada por sus fieles miembros de la Esclavitud, que desfilaron delante del Cristo durante la Procesión del Retorno a su Real Santuario, ante multitud de personas que se congregaron en las las aceras de las calles de la ciudad. 

 

Obispo de Tenerife

El prelado de la Diócesis Nivariense, Felipe Fernández, ha presidido durante estos días los actos religiosos desarrollados en torno a la tradicional Fiesta del Cristo. Durante la solemne Procesión del Retorno del Santísimo Cristo de La Laguna, estuvo acompañado por representantes del Cabildo Catedralicio. 

 

La ciudad de Aguere celebra hoy la octava de la Festividad del Cristo 21/09/1994

Procesión y exhibición pirotécnica

La Ciudad de Aguere celebra hoy la octava de la Festividad del Cristo de La Laguna con unos actos que darán comienzo a las ocho de la noche con una función religiosa, a cargo de la Comunidad de los Padres Franciscanos, colaborando, para mayor realce de la misma, el Coro de la Capilla del Cristo.

Finalizada la Santa Misa, sobre las nueve y media de la noche, dará comienzo la tradicional procesión del Santísimo recorriendo la Venerada Imagen, como siempre, el trayecto de circunvalación de la plaza hasta los portales del Real Santuario, acompañada por los miembros de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna.

Al final de la misma, una vez que la Venerada Imagen regrese a los portales del Santuario, tendrá lugar una exhibición de fuegos artificiales, que correrá a cargo de las pirotecnias Jordi, El Carmen y Virgen de la Candelaria. La quema de estos fuegos se hará desde el Risco, y en la plaza se realizarán las tradicionales promesas. 

Esclavitud del Cristo 22/09/1994

Hoy, a las ocho de la noche, se celebrará una Santa Misa en honor de Nuestra Señora la Inmaculada Concepción en el Real Santuario del Santísimo Cristo, donde cantará el coro La voz de Asís, dentro de los actos programados por la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud con motivo de la Festividad del Cristo. Asimismo, mañana, miembros de la Esclavitud pa-tirán en peregrinación a Italia, visitando diversas ciudades del citado país. 

La Esclavitud y el Papa

La Esclavitud del Cristo de La Laguna fue recibida en audiencia hapal el pasado día 28 en el Vaticano. El viaje, realizado por numerosos miembros de esa asociación religiosa, estuvo bien y plagado de jugosas anécdotas. Un ejemplo de ellas fue el de dos miembros que tuvieron que regresar a Tenerife porque se habían olvidado el DNI, por lo que no les dejaron pasar del control de pasaportes del aeropuerto madrileño de Barajas. Regresaron a Tenerife, cogieron el carné y se unieron a la expedición en el mismo momento de la audiencia.

Entrar en el Santuario de rodillas, cúspide de las promesas al Cristo 

La promesa más grande que los fieles hacen al Cristo, al conseguir el favor solicitado, es entrar de rodillas en su Santuario y recorrer el camino hasta el altar.

Aunque supone un gran dolor para las rodillas, que pueden llegar hasta sufrir hematomas, el sacrificio es ínfimo ante prodigios como, por ejemplo, el que le ocurrió a una madre lagunera, cuyo hijo, llamado Juan, fue atropellado por una carreta, dándoles todos por muerto al brotar la sangre por su boca, oídos y ojos. La madre acudió al Cristo con una vela y, al poner la toalla en que habían envuelto a su hijo moribundo, el pequeño sanó prodigiosamente.

Con frecuencia, los religiosos del convento de San Francisco reciben piernas, brazos y otras partes del cuerpo hechas en cera, que constituyen la promesa a la venerada Imagen a cambio de devolver la salud perdida.

Muy frecuente son las promesas de un ramo de flores o el encendido de velas, que se apartan mucho de lo que se prometía en el pasado, como era el caso de las lámparas de plata.

De vez en cuando, junto al Cristo suelen aparecer varias espigas de trigo, que, aunque para algunos parezca una simple ofrenda del campesino, constituye una súplica al Crucificado moreno de que favorezca las cosechas. Esta promesa suele verse con más frecuencia cuando el Cristo es trasladado, cada 9 de septiembre, a la Catedral, lo cual puede ser debido a que el devoto tiene más cerca la venerada Imagen.

Las madres siempre acuden al convento de San Francisco para adquirir una medalla por conside-arlas muy protectoras. Se las ponen da sus hijos desde muy pequeños, lo cual se refleja incluso en la copla popular: «Llevo pendiente del cuello/desde que estaba en la cuna,/una medalla bendita/del Cristo de La Laguna».

Los milagros que realiza el Cristo fruto de una promesa previa no es nada nuevo en los tiempos que corren. En el siglo XVII, el padre Quirós recogió muchos prodigios en una obra. El medio seguido para obtener la cura consistió en invocar el favor al Cristo, untar la parte afectada con aceite de una de sus lámparas, aplicar un trozo o un clavo de su cruz o tocar el velo del Crucificado.

Muchas cosas prometieron las madres cuando sus hijos partieron para la guerra en Africa. Aquel momento lo describe Buenaventura Bonnet y Reverón: «La sagrada Efigie salió a la plaza para despedir a nuestros soldados ya formados. Momento solemne y conmovedor el de aquella madrugada inolvidable, en que a todos pareció que el Cristo los bendecía y tomaba bajo su amparo, como en las viejas leyendas. Partieron los soldados, lucharon en tierras africanas por el honor y la gloria de España en diecisiete combates, y todos regresaron salvos; ni uno siquiera faltó cuando, en otra mañana de paz y de fe, se presentaron victoriosos ante la imagen del Crucificado».

La tradición popular señala que el viernes el día mejor para visitar al Cristo y pedirle un favor. Antaño, una tal doña María, que era muy pobre, recorría La Laguna pidiendo para poder comer. De las limosnas, como tantas otras mujeres, siempre destinaba una cantidad para las dos velas que ofrecía a su Cristo por ayudarle en la dura tarea de la subsistencia.

Un Cristo para levantar el alma y dar paz al corazón 

Buscando en los antiguos programas de las Fiestas del Cristo se encuentran cosas interesantes. Hoy damos a conocer el hecho de que, según dijo en un escrito, el periodista Ernesto Salcedo confesó que nunca había visto «figura alguna del Cristo en la Cruz que tanto levante el alma, que tanta paz lleve al corazón, que a uno le deje, en los entresijos de su cuerpo y de su espíritu, tanta serenidad, tanto horizonte prodigiosamente limpio». 

Esto le llevó a Ernesto Salcedo a comprender por qué la gente de esta tierra era tan buena y por qué había tantos brazos abiertos y por qué los canarios llevaban el corazón a flor de labios. «Creo -precisó- que este Cristo lagunero es síntesis y razón que explica el alma y el ser de esta tierra isleña». 

Este año sucederá de nuevo lo que antaño dijo Ernesto Salcedo: «La historia de ayer vive alerta en el sueño, hecho esperanza de sus hijos de hoy. Por esto, La Laguna vive y sobrevive al tiempo y en el tiempo. Vendrán romeros de todos los caminos abiertos sobre tierra isleña, sobre olas blancas y verdes de un mar que, sin ser nos-trum, también es nuestro porque nos abraza pro todas partes. Y vendrán peregrinos del aire a lomo de pájaros con alas. Y la plaza de San Francisco se hará templo y naves de su iglesia mayor serán las calles de la ciudad. Será como si todos los viernes del año, por un milagro de la devoción y del fervor tinerfeños, se hicieran catorce de septiembre. Y Cristo -el Cristo- será, como siempre, y más que nunca, el centro luminoso de todos los fervores y todas las alegrías. ¿Qué más da que el tiempo lo hayan ido tejiendo la historia o la leyenda cuando es el corazón el que nos habla?» . 

Las laguneras, ejemplos de fortaleza en el incendio de San Miguel de las Victorias 

En 1810 un gran incendio arremetió contra el convento de San Miguel de las Victorias y puso en peligro la Imagen del Cristo, que se salvó porque los vecinos no dudaron en exponer sus vidas. 

El fuego apareció primero en el campanario desde donde se propagó por el coro y techumbre, cuyos artesonados se desplomaron. A pesar de tanto desastre, el Cristo fue salvado y conducido a la iglesia de los Remedios, mientras las calles eran alumbradas con trozos de tea del incendio. 

Lo más notorio de este suceso, en las tareas de rescate, es que las laguneras fueron protagonistas, tal y como destaca el historiador Buenaventura Bonnet: «Aquella riqueza artística habría sido devorada por las llamas, si las mujeres, con una decisión y fortaleza de ánimo increíble en su sexo, no hubieran ido sacando, a pesar del humo y del calor y con mucha antelación, lo más notable en joyas, ornamentos, plata labrada, imágenes y cuadros de mérito». 

Según señala el Vizconde de Buen Paso, se debió al descuido que tuvo el encargado de tocar las campanas, al dejarse olvidada la luz -probablemente una vela- en las escaleras del campanario. 

El convento comenzó a construirse en 1506 y debió terminarse hacia 1514. Está dedicado a San Miguel porque fue este santo el que le dio el triunfo al conquistador en la batalla de La Laguna. 

La noche del 24 de enero de 1713, un aluvión ocasionó destrozos en el convento, cuyos religiosos lograron salvar al Cristo y depositarlo en el oratorio de los condes del Valle de Salazar. Cristóbal Lázaro Salazar de Frías Abarca y Mendoza compuso unas décimas sobre el traslado del Cristo, que se dan a conocer en una La espadaña del Santuario, testigo de muchos recuerdos pintura de la venerada Imagen que se conserva en la parroquia matriz de la Concepción. 

De sus varias reformas resaltamos la de 1755, año en que, según Pedro Tarquis, se abrió una lista de donativos, sobresaliendo un tal Fernando de Ocampo, que dio quinientos setenta y tres reales, mientras que otros aportaron materiales como ladrillos y vigas de tea. 

Piquete de la Guardia Civil

En la procesión del Cristo participaron antaño miembros de la Guardia Civil, que abrían la procesión montados en caballos, luciendo sus mejores galas. Era la época en que la procesión cívico-militar revestía gran suntuosidad. En 1925 era organizada por el Círculo Mercantil y El Porvenir, año en que un piquete de la Guardia Civil iba a la cabeza, seguido de los batidores de la Artillería de Montaña, banda y escudo de La Laguna y Pendón de la Esclavitud. 

Templete del Orfeón 

La plaza del Cristo dispuso de un templete construido por iniciativa del Orfeón «La Paz». Muchos laguneros opinan que fue un gran error el tirarlo, ya que, en la actualidad, sería lugar idóneo, como antaño, para colocar al Cristo y celebrar conciertos. 

 

Entrada al Santuario 

La entrada al Santuario del Cristo era adornada en otros tiempos con banderas y faroles con palos embellecidos con ramas del monte. Un lugar donde, como diría Manuel Verdugo, las campanas despiertan cada 14 de 

septiembre y anuncian la procesión, mientras devotos desbordan el templo. 

Las mejores galas para visitar al Cristo 

Aunque la plaza era un descampado de tierra no impedía que las señoras y caballeros lucieran sus mejores galas para ir a visitar al Cristo. Más tarde, como se aprecia en una de las fotos, en la tierra se alzaban los palos en cuyos extremos florecían las banderas, los arcos trazaban pasillos muy idóneos para el paseo y el templete era una joya de los afamados carpinteros, donde el Cristo era resguardado ante la monumental quema de fuegos artificiales, con voladores que ascendían al cielo la alegría y el fervor del pueblo lagunero. 

 

 

El Cristo nos habla sin mover los labios y con verdad en el alma 

FELIPE Fernández, obispo de Tenerife, en el programa de la Esclavitud, manifiesta que ninguna letrilla le ha parecido tan verdadera como la relativa a que al contar las penas al Cristo, la Imagen le habla sin mover sus labios.

En su escrito, monseñor Felipe Fernández lanza el hermoso mensaje de que «estamos ante la experiencia de alguien que va a contar sus penas al Cristo de La Laguna. Esas penas que un día u otro aparecen en el horizonte de nuestra vida: un desencanto, una frustración, un pecado, un vacío. Penas que, con frecuencia, no podemos contar a nadie y de las que, cuando las podemos contar, no somos capaces de salir por nosotros mismos ni con la ayuda de familiares o amigos. Es entonces cuando, en plena oscuridad, sólo se vislumbra una luz: ir a contar las penas al Cristo.

Cristo puede hablarnos desde la devota Imagen. Sin abrir los labios y para cada uno tiene una palabra, dejando siempre en el alma verdad, comprensión, luz, serenidad o esperanza». 

El sentir aflora en septiembre como tradición renovada 

El alcalde de La Laguna, Elfidio Alonso, en el programa editado por el Ayuntamiento, destaca, entre otras cosas, que «el sentir de La Laguna, su peculiar idiosincrasia, aflora como una tradición renovada en su ánimo cada año a mediados de septiembre, cuando ya el estío prepara la despedida y los afanes se disponen al regreso a la cotidianeidad alterada por la época veraniega. Los laguneros y también todos los isleños vuelven entonces su rostro al Cristo, al Santísimo Cristo que, quizá deseoso de compartir la alegría y el júbilo, parece perder una parte del dramatismo expresado durante la Semana de Pasión para invitar a la diversión sana y reconfortadora; eso sí, sin dejar de despertar el fervor y la devoción de las gentes. Esas gentes laguneras, aquellas que a lo largo de todo el año y de todos los años han acudido al Cristo para contarle sus penas y hallar la esperanza, en un gesto popular que inmortalizara Amaro Lefranc, le muestran en septiembre la cara festiva y alegre». 

La Esclavitud, vía para la fraternidad y el compañerismo 

La fraternidad y el compañerismo, según el Esclavo Mayor, Francisco Morales Barrera, pueden alcanzarse a través de la vía de la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo, que, según añade, «también promueve la devoción y culto al Señor muerto y resucitado, para facilitar un mejor conocimiento del mensaje de la salvación». Según Francisco Morales, «la Esclavitud rinde homenaje perenne al Santísimo Cristo en todas las ocasiones y circunstancias que se encadenan al transcurso de los días del año. Pero reconocemos que es en septiembre cuando este homenaje se viste de galanura especial para ofrecer al pueblo religioso ocasiones extraordinarias en las que pueda más fácilmente dar forma y contenido piadoso a su íntima devoción a la Santa Imagen y lo que representa. Somos muchos y nos hemos propuesto servir al Señor en la Esclavitud y valernos de los medios de la asociación para nuestro provecho espiritual, ser mejores para mejor servir a Cristo». 

 

La mujer, belleza de los paseos y bailes 

Del capítulo del recuerdo traemos hoy la estampa de la mujer por ser la protagonista y belleza de los bailes y paseos, entre otros actos. La mujer siempre cautivaba en las verbenas de la calle la Carrera y del traje regional o en los bailes de la plaza del Cristo, iluminados con farolillos tipo venecianos. Los hombres también intentaban enamorarlas en los populares paseos de la plaza del Adelantado, cuya alameda era engalanada con festones, medallones y farolillos de Lux-Lux y gas acetileno. La belleza lagunera sobresalía en las carrozas, en el festival de la señoras de la caridad, en la entrega de cintas del concurso de sortijas y en la fiesta de la patria, la mujer y la música. Mención aparte merece la fiesta de época, donde las mujeres alcanzaban las mayores cotas de encanto y elegancia.

La Fiesta de los Mantones, uno de los muchos actos populares desaparecidos 

Muchos actos se han perdido en las Fiestas del Cristo. Uno de ellos, por su originalidad, era la ,Fiesta de los Mantones, que se celebraba en la plaza de la Concepción.

Cada señora, señorita o niña ue acudía luciendo mantilla o mantón, era obsequiada con cédulas para el sorteo gratuito, ante un jurado, de una hermosa figura de arte.

Para este acto, la Comisión de iestas alentaba a los vecinos de la plaza de la Concepción para que ieran realce al festival, adornando con mantones e iluminando las entanas de sus casas.

Otro acto en importancia era la Feria de Ganado que organizaba a Hermandad Nacional Sindicalista. Para este acto, se trasladaba, desde la Casa Sindical Local a la ermita de San Benito, la Hermandad de Labradores y la Hermandad de la Ciudad y el Campo con sus respectivas banderas. Acto seguido, se verificaba la procesión de San Benito hacia la plaza de San Francisco.

A esta procesión concurrían las danzas de labradores de los barrios y pueblos de la comarca, y al llegar a la plaza del Cristo, se procedía a la bendición del ganado, para luego seguir en el desfile procesional hacia la ermita de San Benito, figurando en este recorrido todo el ganado que participaba en la feria.

También se celebraba el Concurso y Feria Insular de Ganado en la huerta situada en la plaza de San Francisco, concretamente entre la capilla del Cristo y el chalet de la Capitanía General. En este acto se concedían numerosos e importantes premios de honor y en metálico a los mejores ejemplares que figuraban en las respectivas secciones: vacuno, caballar, asnal, lanar y cabrío. El valor de los premios era superior a las 5.000 pesetas.

También fue popular el certamen musical que tenía lugar en la plaza de San Francisco, donde solían concurrir las bandas de música del Regimiento de Canarias Número 1, la Municipal de la Villa de La Orotava, la del Hospicio de Santa Cruz y La Fe de La Laguna.

El programa perfecto incluía los siguientes actos: carreras de bicicleta en la carretera de Tejina, corridas de toros, reparto de bonos de pan y carne a los pobres, elevación de globos aerostáticos representando figuras grotescas, homenaje a la zarzuela, concurso regional de orfeones, verbena típica de la víspera, carreras a pie en el Camino Largo, jinkamas motoristas, fiesta de los estudiantes, tirada oficial de pichón en el Estadio Real Hespérides, batalla de flores, juegos florales, carreras de cintas en automóvil en la plaza de San Francisco, fiesta del teatro regional, encuentro de Lucha Canaria en el Campo Real Hespérides, exposición del libro canario, festival de los exploradores, espectáculo regional campestre en el Llano de los Viejos, juegos olímpicos, concurso-exposición de escaparates, fiesta de la leyenda canaria, concurso de armónicas y acordeones, sin olvidar el concurso de fuegos artificiales con importantes premios entre los participantes.

 «La Laguna, la mejor ciudad de Canarias para el sueño regional» 

El periodista y escritor Juan Cruz, pregonero de la edición de las Fiestas del Cristo de 1994, realizó en la apertura de los actos un profundo y entrañable elogio hacia la Ciudad de los Adelantados, su historia y sus gentes. Se expresó en los siguientes términos:

«Tengo el sueño de una región. Tengo el sueño de una región que se asienta sobre la ilusión y sobre la inteligencia. Tengo el sueño de una región orgullosa de su historia y que construya sobre ella su futuro. Tengo el sueño de una región en la que historia y futuro no sean la misma cosa. Tenemos una región para cumplir los sueños. Una región que se divide en siete territorios cuya unidad viene del alma del agua. Una región cuya historia fue tapiada varias veces en sus siglos por la intolerancia y por el olvido. El olvido del origen y también la intolerancia ante la inteligencia y ante la libertad. Una región que convive en su historia con Africa y con América y que miró de reojo a Africa y todavía no se sabe del todo americana ni europea ni española ni nada. Una región cuyo olvido de la historia puede sumirla en la nada. Canarias, la región de estos sueños. Una región más preocupada por sumar que por restar. Una región preocupada por construir su dignidad sobre la base de su autocrítica, de su búsqueda permanente de la solidaridad entre sus componentes y de no de la riña perenne entre ellos. Una región abierta, universal, que deje de pensar en sí misma como Narciso en su espejo y se dedique a trabajar por la conservación real de su patrimonio, uno a uno y todos a una» 

Una región libre 

Una región capaz de analizar qué ha hecho mal y qué ha hecho bien sin considerar qué debe pesar más en la blanza. Una región libre para pensar sobre sí misma. Una región en la que el sueño no sea sólo ensoñación.

Y en el medio de este sueño circular que convierte el Archipiélago en un barco común hacia tantas partes, el centro cosmológico, universitario, universal, de La Laguna. 

No es casual que hacia este centro haya ido durante tanto tiempo la necesidad de acrecentar el conocimiento, y que durante los cinco siglos de la historia cristiana de esta ciudad de los Adelantados La Laguna haya sido el eslabón necesario para mantener viva la pasión de la cultura y de la investigación, que es también la pasión por la libertad.

Por eso es bueno plantear desde aqui, como tantas veces en el pasado, la necesidad de pensar de nuevo la región como un objetivo que avive el debate y convierta la utopía en un proceso de búsqueda permanente y posible del final de las fronteras que hoy nos dividen más que nos acercan. Una región para todos, para la felicidad de todos. Una región de la felicidad. Sueño esa región del sueño. La soñaron otros, políticos y poetas, religiosos y juristas, universitarios y soñadores, todos hemos soñado la región del sueño; y durante siglos la mano mezquina de la historia ha tapiado esa convicción y ese deseo. La mezquindad ha tapiado los sueños. 

El aire era entonces, y es ahora, la distinción principal de La Laguna, como si aquí hubiera una aureola especial, detenida, como si el tiempo hubiera depositado aquí la esencia de su paso. Aquí venía y aquí viene todo el mundo.

En una región devastada por la naturaleza de la historia, que la dividió en peñascos y la situó en sitios ciertamente benignos pero alejadísimos de las costas del resto del mundo. La Laguna era el centro donde ese aislamiento se convertía en posibilidad de reflexión y en la certeza de la poesía.

La Laguna es la ciudad de la pausa, como si hubiera nacido para hacer historia. Esa propia disposición geográfica ha marcado para siempre el carácter de sus habitantes, acostumbrados a saber que el camino se acaba, que a unas estaciones suceden otras y que las calles, por largas y esperanzadas que sean, tienen su fin en algún extremo de esa misma esperanza. Los laguneros no son de ningún otro sitio sino de éste, y, aunque vengan de otro lugar, si están aquí son de La Laguna. 

Democracia y libertad 

La Laguna siempre fue consciente de esa pertenencia y cómplice de su presente y de su futuro. Eran las calles laguneras las que se despertaban con el estudiantado gritando «democracia, libertad» en el 68, y para muchos de nosotros, de antes, de ahora y de siempre, la enunciación de esos conceptos están ligados a la naturaleza de esta ciudad, a su historia y, lo que es principal, a la memoria que ha dejado en todos nosotros.

Aparte de esos recuerdos que unen a la ciudad con la historia política de las generaciones sucesivas de canarios que hemos estudiado en ella, están, como es natural, los recuerdos sentimentales, aquellos que no borra el viento circunstancial de la vida, sino que se incrustan para siempre en nuestra propia manera de ser, que es también nuestra propia manera de recordar. A todos nos pasará igual, pero es dificil disociar esta geografía urbana de La Laguna, sus montes circundantes y sus aminos, sus esquinas y sus árboles, de la geografía general en que se convierte toda biografía, y del mismo modo que el olor de la lluvia en el patio de mi casa es una de las memorias que me acompaña adonde quiera que viaje, adonde quiera que esté, el Camino Largo, la calle de La Carrera, el camino de La Manzanilla, los alrededores del Instituto y la propia lluvia lagunera son elementos que forman la esencia de mi propia manera de ser, que no es otra cosa, repito, que una forma de recordar. Esta es mi ciudad del recuerdo en todas partes. Rendir homenaje a los paisajes diáfanos de la geografía lagunera, recordar como un fogonazo de luz tranquila el espacio imborrable de la pla-za del Cristo, y comprobar que gracias al tiempo y a una mano en el aire, no debe sustraernos del propósito principal de estas palabras.

Decía al principio que sueño con una región cuyo futuro no sea igual a su historia: alejemos de nosotros la tentación de ser iguales a nuestro pasado y a nosotros mismos; miremos al pasado para escuchar sus campanas y para conservarlas, para respetar la herencia y para dejarla también como herencia a los que han de venir; pero propongamos un nuevo desafío: crear sobre esos cimientos la conciencia de una región digna, asentada sobre la sabiduría, la tolerancia y la inteligencia, y hagámosla viva, pendiente del futuro.

Y creo que La Laguna es la ciudad de Canarias que reúne las mejores condiciones para pronunciar ese reto y proseguir en el camino del sueño regional».

El Ateneo de La Laguna organiza en el año 1906 los Juegos Florales 

TOULOUSE fue la cuna del origen de los Juegos Florales, que vieron la luz en el año 1313.

Su gesta marcó un nuevo auge en la poesía, y fue Clemencia Isaura la que convocó a siete trovado-res que crearon estos certámenes, en los que se galardonaba al autor de la mejor composición con una violeta de oro.

En mayo de 1324 se celebró el primer concurso, cuyo ganador fue Arnaldo Vidal de Castelnaudary, y en 1833 el Rena-cimiento de la literatura catalana estableció como lema de los Juegos la «Patria, Fe y Amor». En las Fiestas del Cristo nos encontramos los Juegos Florales de 1906, aunque pudieron celebrarse antes.

El Ateneo de La Laguna fue la sociedad organizadora, la cual estableció el «Arte, Ciencia, Tra-bajo y Patriotismo», como el programa y dogma a que había que aprestar las acciones.

El ganador obtenía la flor natural y era el que elegía, entre las demás presentes, a la reina de las fiestas. Las bases de los Juegos Florales del programa de fiestas de 1906 fueron las siguientes:

-Temas en verso: 

1º) Amor: Poesía con libertad de metro, rima y extensión. 

2º) Patria: Soneto.

3º) Fides: Poesía con libertad de metro, rima y extensión.

4º) Tema libre en asunto y forma.

-Temas en prosa:

1º) Cuento, tradición o leyenda canaria.

2º) Novela de carácter regional.

3º) D. Alonso Fernández de Lugo. Estudio histórico-crítico acerca de este personaje.

4º) El comercio y la producción agrícola-industrial en Canarias. 

-Medios de Fomentarlas. Nue-vos cultivos que puedan implan-tarse en las Islas.

5º) Pesquerías Canarias.Im-portancia de este venero de riqueza. Modo de explotarlo convenientemente.

6º) Tema libre en asunto y forma. 

Bases

1º Los trabajos que opten a premio serán originales e inéditos; no llevarán firma o señal alguna que denote su procedencia y estarán determinados con un lema que deberá también ponerse en pliego sobrecartado y sellado adjunto a tarjeta que contenga los nombres y apellidos del autor.

2º El plazo de admisión de tra-bajos —que desde hoy queda abierto— expira el 20 de agosto del corriente año a las doce de la noche. Los trabajos se dirigirán al Presidente del «Ateneo de La Laguna», don Benito Pérez .Armas, quien expedirá recibo tan pronto lo sea solicitado.

3) El Jurado calificador se compondrá de personas competentes y estará dividido en dos secciones: una para juzgar los temas literarios y otra para los que hagan relación a Historia, Agricultura, Industria,

Comercio.

4º) La «flor natural» será la suprema distinción con que se premia aquella poesía que, a juicio del Jurado, merezca tales honores. Quien la obtenga elegirá, entre las damas presentes, a la Reina de la fiesta.

5º) Para todos los temas habrá premio, accésit y mención honorífica, según el mérito de cada trabajo.

6º Se entenderá que renuncian al premio aquellos autores que personalmente, o por designación, no se constituyan a recogerlo donde se celebre la fiesta. 

7º) Los trabajos no premiados se devolverán privadamente por el presidente del Ateneo al autor que los solicitase. 

8º) La Junta del «Ateneo de La Laguna» se reserva el derecho de publicar, por una sola vez, los tra-bajos que obtengan premio.

El Cristo, faro protector de los marinos cuando la tempestad amenaza sus vidas 

EL Cristo de La Laguna ha sido considerado por muchos marinos como un faro protector, ya que ha salvado barcos y vidas en caso de ataques o de terribles tempestades.

La protección con mayor fama es la que la Imagen dispensó a la Isla ante el ataque en 1598 de los holandeses, cuyas embarcaciones fueron destrozadas por un temporal en el mismo instante en que los laguneros bajaron a Santa Cruz e hicieron ondear a modo de estandarte uno de los velos que cubrían al Cristo.

En 1599, Juan de Fresneda fletó un navío y lo envió a la isla de Lanzarote a cargar trigo para hacer frente a las necesidades de Tenerife. Fresneda, ante la presencia de temibles corsarios, rezó mucho al Cristo y le prometió, si preservaba de todo mal a su barco, construirle una escalera en el altar mayor, adornada con azulejos de gran belleza.

Benito Jaime, en Anaga, vio aproximarse un buque enemigo, cuyo capitán le preguntó qué traía en las bodegas. Al ver que era trigo, el pirata dejó sorprendentemente el botín y hasta ayudó a escapar el navío con su carga cuando intentó intervenir otro barco corsario.

Algunos han quedado tan agra-decidos al Cristo que dispusieron en el testamento el ser enterrados en la iglesia de San Miguel de las Victorias, como Pedro Ledesma, dueño, con Juan Sánchez, de un barco desde el que, al surcar el mar, recibió los resplandores del Salvador a un imaginario faro crucificado. Influyó tanto en su persona y modeló de tal forma su corazón que al morir, Pedro Ledesma se acordó de los sufridores de tierra adentro, dejando dinero para la redención de cautivos y pertenencias para los pobres.

Una de las historias protectoras que incluso nos han llegado es la ocurrida a Antonio Correa de Guzmán, que era mercader portugués.

Una mañana cuando marchó a Santa Cruz para hacer un viaje, su mujer le dijo que no arriesgara más la vida en los siguientes términos: «Eres toda mi vida».

El marido la mandó a callar y recibió una última contestación de su esposa: «Tu lo mandas».

Después de darle un beso, Atonio Correa salió a la calle, mientras su mujer le decía que no se olvidara del Cristo de La Laguna, palabras a las que no puso atención Antonio Correa. Más tardó en llegar el marino a Santa Cruz, que su esposa en acudir al Santuario del Cristo para rezarle y pedirle protección para su marido en alta mar.

De regreso a Tenerife, el barco navegaba muy tranquilo y Correa sonreía y pensaba en los infundados temores de su mujer. De haberle hecho caso, habría perjudicado los frutos de su comercio. Para festejar el triunfo conseguido en el viaje, el incrédulo mercader convidó a la tripulación.

Más tarde, al subir a cubierta Antonio Correa quedó asombrado ante lo que vió, ya que la neblina amenazaba por el Oeste, el viento arremetía contra el barco violento y racheado, y el sol se ocultaba.

Los marinos se fueron apiñando junto al capitán de la embarcación y se miraban con pánico. Pero no pudieron seguir unidos, ya que, ante una temible tempestad, tuvieron que ir a sus respectivos puestos. El Atlántico, tan lleno de vida antes, lo desbordaba ahora de muerte. Las olas eran gigantes de agua que debilitaban el barco. El viento rompió los aparejos y la nave quedó sin gobierno entre los rayos. El mar se había convertido en un auténtico infierno.

Ante aquella situación y al caer un hombre al mar, que fue salvado, a Antonio Correa le vino a la mente las palabras de su mujer: «Acuérdate del Cristo de La Laguna».

Las gotas de agua eclipsaban su visión. Le pareció ver algo, aunque pesó que era imposible. Secó sus ojos y, al mirar hacia donde la neblina era más espera, lo volvió a ver. Allí estaba el faro de los navegantes, el lucero de la noche y el alma de Tenerife. El Cristo de La Laguna se alzaba en las oscuridad como un rayo de protección.

Correa clavó sus ojos en el Crucificado y, lleno de esperanza, le prometió que si llegaba vivo al puerto de Santa Cruz le regalaría una lámpara de plata.

Al desaparecer el Cristo, disminuyó la tempestad, el viento aplacó su ira, brilló el sol y el carabelón, con la estabilidad recobrada, surcó las aguas con la bella estampa del velamen desplegado, mientras las montañas de Anaga aparecían en el horizonte.

Al llegar a La Laguna, lo primero que hizo Antonio Correa fue llevar al Cristo la lámpara prometida. Se arrodilló a sus pies y dijo: «Señor, dígnate admitir mi promesa. Mírala aquí cumplida».

Luego se dirigió a los franciscanos y añadió: «Deseo que esta lámpara sea colocada frente al Cristo en la capilla que se fabrica. Me gustaría que ardiera como recuerdo de mi devoción» 


UN MILAGRO, DOS MILAGROS, TRES... 

ENRIQUE ROMEU PALAZUELOS 

FRAY Luis de Quirós, apologista de la imagen del santo Cristo de La Laguna, tuvo la feliz oportunidad de llegar a la ciudad, ya con ciento diez años vieja, el doce de septiembre de 1606, en plenas fiestas del Cristo, dos días antes de la celebración principal. Franciscano, nombrado provincial de Canarias, se alojó en el convento de San Miguel e las Victorias, en cuya capilla se ostentaba la hermosa escultura de Cristo, en el trance de su muda y trágica agonía. ¡Mejor ocasión, ninguna! Fray Luis apreció, testigo de vista, la enorme devoción de los laguneros; cómo muchos acudían descalzos a suplicar o dar gracias; cómo las autoridades isistían, en cuerpo oficial, a la misa solemne, a la procesión y costeaban los festejos, luminarias, comedias y toros. Se certificó de que la imagen había metido profundas raíces en las almas de tantos y tantos fieles devotos, a los que pagaba su afecto, concediéndoles beneficios espirituales y materiales, lo que, en nuestra limitada concepción de lo divino, llamamos nilagros.

Muchos detalló fray Luis en su historia. Inesperadas curaciones, cuando el licenciado Pedro Romero y otros médicos ignoraban cuáles remedios plicar; lluvias benéficas en las sequías prolongadas que «perdían los fans»; el cigarrón destrozando los campos; el corsario Naranjo, o los luteranos de Van Der Doez, que atacaron la Gran Canaria, y creían que los montes de Tenerife eran menudo orégano fácil de cosechar. En cualquiera casión surgía la maravilla inexplicable de la obra de Dios. Sanaban enfermos de mal de puntada, se disolvían tumores, volvía la vista a los ojos lacerados, huían bichos y piratas, llovía... El fidedigno franciscano señaló la fecha, los nombres de los beneficiados por la bondad divina, a través de la devoción, sacrificios y promesas a la venerada imagen del Crucificado. 

Un milagro. Año 1594. —¡Cristo mío: pobre soy —decía Margarita Tejera, viuda de Francisco Díaz—, mis ojos van perdiendo la vista con estos tumores y no puedo trabajar! Día a día, van a peor, con más dolores y los médicos me han abandonado. ¡Tú eres el mejor médico! «Tú lo harás, quieres, pues todo lo puedes». Treinta y tres años viviste entre los hombres, treinta y tres días iré en romería a tu santísima casa y mandaré decir una misa en tu altar. Se curó. 

Segundo milagro. Año 1605. Deprisa, deprisa, iba sor Teresa de San Andrés, por claustros y corredores del recién instaurado convento de San Juan Bautista, de las monjas de la seráfica santa Clara de Asís, en la calle del Agua. No lo podía evitar sor Teresa, siempre tenía mucha tarea, aunque cumplió sesenta años. El convento era grande, hay mucho que hacer y el tiempo falta. Prisa tenía y al pasar una puertecilla no pensó en la altura y el golpe la derribó al suelo sin sentido, molida y medio paralítica de dolores. Vino el licenciado Romero, recomendando emplastos en la cabeza, en el cuello, en la espalda, que no sirvieron. —¿Qué hacemos? Lo que hicieron refleja curiosamente la credulidad de las bienaventuradas clarisas. Fray Luis lo explica así: «Dio en hacer llamar a algunas mujeres viejas que curaban de algunas enfermedades y particularmente a una llamada Inés Rodríguez, con quien de otras enfermedades había otras veces cura-do». Más emplastos, pasar de manos y quizá algún «rezado». Tampoco la curandera Inés consiguió mejorarla. —Madre —clamó la enferma—, lle-ven esta toca mía al padre fray Luis de San Bernardino; que, por el amor de Dios, la ponga tres días sobre los sagrados pies del santo Cristo. Vuelta la prenda, la pasaron por los lugares dañados y sanó. A poco iba sor Teresa ágil y trabajadora (y con sesenta años) a cavar en la huerta. Segurito, seguro que miraría bien al pasar por aquella puertecilla, que por algo se hizo un refrán que dice: «Gato escaldado, del agua fría huye». 

Un milagro, dos, ¿y el tercero? Muchos, muchísimos más detalló fray Luis de Quirós, pero este tercero, en el que no hay necesidad de historiadores, lo estamos teniendo cada día desde hace casi quinientos años. La santa imagen del venerado Cristo de La Laguna está aquí, sigue aquí, con los brazos abiertos sobre la ciudad, infundiéndonos amor.

AMEN 

ENRIQUE GONZALEZ 

HACE más de dos meses murió en La Laguna, en su casa, Domingo García González —cuando se muere se vuelve al nombre de pila—, según reo tenía más de sesenta y siete ños y había nacido en Los Realejos. Seminarista fallido. Fue y ejerció de periodista. Muchos son los ue han escrito sobre él, entre otros, Alfonso Morales y Morales un magnífico artículo. En estos días, la Esclavitud de Cristo de La aguna hizo un acto en su recuerdo José Estévez Méndez, que, con Estuvo a cargo de mi gran amigo. que con su facilidad de palabra y su magnífica memoria histórica, hizo una emocionada semblanza de Domingo. Desgranó con sutil meticulosidad la vida del homenajeado, de su padre —antiguo alcalde de Los Realejos—; el trabajo y dedicación de su padre,  y los méritos contraídos por  Domingo a lo largo de su carrera. Fue un acontecimiento digno y merecido. El conferenciante me invitó a que contara algún día cosas e Domingo.

Es muy fácil y, al mismo tiempo, muy dificil escribir de alguien que se ha ido. Fácil, si nos limitamos a numerar bondades y a tocar sentíientos comunes. Dificil, si nos adentramos en la verdadera esencia e cada hombre o mujer. Domingo arcía González, como el Hidalgo e Cervantes, decide, al comenzar su andadura, cambiar de nombre y unirse a un lugar: Domingo de Laguna. Desde entonces, suprimiendo sus apellidos y poniendo un «de» después de su nombre, crea una dependencia y acepta un compromiso. Ya es un hombre de La Laguna, acepta incondicionalmente una ciudad con todo lo que ella tiene y con lo que ella responsabiliza. Nadie pone en duda de que Domingo se comprometió hasta la médula por La Laguna. Y de La Laguna a su centro de devoción, su Cristo, del que regaló cientos de retratos por toda España.

La inteligencia de un hombre no se mide por el número de sus capacidades, sino por el empleo que hace de las reducidas que posee para salvar las dificultades de la vida. Su gran mérito fue el buen uso que hizo de sus restringidas aptitudes para lograr metas sociales inalcanzables para otros mejor dotados por la Naturaleza. Domingo aprovechó las debilidades humanas. Supo comerciar con la vanidad de la gente. Vendía vanidad. El éxito indudable de sus notas de sociedad y su revista —la más vendida y duradera de Canarias— fue la mayor prueba de ello. Con sus largas listas de onomásticas y con sus noticias de sucesos familiares y personales consiguió el afecto y la simpatía de gran parte de la sociedad tinerfeña. También, en su libro «Personas de Canarias» demostró su gran dominio de la conexión personal. A cada acto de presentación acudían cientos de personas y muchas muy inteligentes e importantes.

Desde que estudiaba en Madrid la carrera de periodista, ya era un consumado maestro en el manejo de la amistad y el agradecimiento. Allí recibió la mejor lección para escalar en la vida, resumida en una anécdota. Domingo le preguntó, con extrañeza e ingenuidad, a su principal benefactor que no entendía cómo un determinado personaje, entonces muy importante en Santa Cruz, había terminado una carrera muy difícil y era presidente de una entidad muy importante. Nadie lo comprendía en Tenerife. Don Manuel Cerviá, que era su apoyo, le contestó: —«Fácil, Domingo, por lo mismo que tú vas a ser periodista». Domingo aprendió bien la lección. Conoció los caminos y vericuetos para abrirse paso en la vida. Supo el precio del halago, el valor de la letra impresa y el importe del retrato en una revis-ta. Con ello consiguió el favor de mucha gente y mantenerse en una buena posición.

Pero Domingo, para los que le conocimos, fue algo más. No fue ni las patatas, ni la carne, ni el pescado de nuestras comidas, fue una de esas extrañas y escasas especies que aumentan el apetito poi la vida. Un condimento que divirtió nuestra existencia. Un aditamento que endulzó nuestra alma. Un calor que ablandó nuestras durezas y una levadura que esponjó nuestras alegrías. Las calles y plazas de La Laguna te echarán de menos, tus ocurrencias e ingenuidades faltarán desde ahora. La sensación de felicidad de tu conformismo en el estrecho círculo de tus ambiciones no se transmitirá más, nunca más.

Tranquilo, Domingo, cuando ibas a misa, en cada una de las oraciones, terminabas con un sonoro y retardado amén. En las naves y bóvedas de los templos, el eco tardío de tu palabra se multiplicaba. Ahora, después de tu marcha, nos queda como tu mejor recuerdo tus amenes. Me viene a la memoria la profundidad y rotundidad, la inmensidad y eternidad, del interminable amén de «El Mesías» de Handel. Busco el sigificado del amén. Entendiendo lo que supone de afirmación, de compromiso con lo que se ha hecho y dicho. La magnitud de certeza de que está bien hecho y de que se haga en mí.

Domingo, no te digo adiós, porque un adiós se escapa entre los labios; te digo amén, porque un amén, atrapado en la boca, retumba y se prolonga en el alma. Y, para más claridad, «ciertamente, así es», «verás que todo sale bien». No te preocupes: «Muchos amenes al cielo llegan». 

 

El próximo domingo, visita al Santísimo Cristo de Tacoronte 

Los miembros y familiares de la Esclavitud del Cristo de La Laguna efectuarán el próximo domingo, día 16, una visita a Tacoronte para venerar la Sagrada Imagen del Cristo de Los Dolores. La comitiva, formada por casi un millar de personas, saldrá en guaguas desde la plaza del Cristo, de La Laguna, a las 10 de la mañana, concentrándose en la plaza del Cristo de Tacoronte, partiendo en procesión por el paseo de Las Acacias hacia la iglesia de Santa Catalina. Al llegar a la citada parroquia se oficiará una misa solemne, concelebrada por el obispo de Tenerife, Felipe Fernández; el párroco José Antonio Zafra; el superior del Convento del Cristo, José Are-as; el canónigo de la Santa Iglesia Catedral, José Siverio, y otros sacerdotes. Como final de la jornada se servirá un almuerzo, organizado por la Esclavitud, al que han sido invitados la hermandad de Tacoronte y la Corporación municipal. 

Colecta para Ruanda 

Durante la celebración del Octavario, en el Real Santuario de San Miguel de Las Victorias, con motivo de las recientes fiestas del Cristo de La Laguna, todas las colectas fueron entregadas a Cáritas Diocesanas para ayudar al pueblo de Ruanda, alcanzando un importe de 173.528 pesetas. Por otro lado, la Junta de Gobierno de la Esclavitud está encontrando dificultades para programar la visita a la Virgen de Candelaria durante su estancia en la iglesia de San Francisco de Santa Cruz, que en un principio fue programada para el día 18. 

Peregrinación de la Esclavitud del Cristo de La Laguna

La Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo de La Laguna se desplazará en peregrinación hasta Tacoronte el próximo día 16, motivo por el que la Hermandad del Cristo de los Dolores convoca a todos sus miembros a las diez de la mañana del domingo en la plaza del Cristo. Según la junta directiva, los hermanos y hermanas deberán acudir con el traje reglamentario y lucir las medallas distintivas. Una vez reunidos, se trasladarán hasta la parroquia de Santa Catalina Mártir, donde se celebrarán los cultos programados por los esclavos del Cristo lagunero.

La Esclavitud homenajeó al Cristo de Tacoronte

ACTO Numerosas personas en el encuentro 

Para homenajear al Cristo de Los Dolores de Tacoronte, el pasado domingo, casi un millar de personas entre esclavos del Cristo de La Laguna, familiares y amigos se desplazaron a Tacoronte, donde junto a los miembros de la Hermandad de dicha localidad, autoridades y devotos, rindieron homenaje a la Venerada Imagen.

La comitiva partió en procesión desde la plaza del Cristo, rezando el Santo Rosario por el paseo de Las Acacias, trasladándose a la iglesia matriz de Santa Catalina en la que se encuentra el Cristo de Los Dolores, debido a las obras que se están realizando en su santuario. Posteriormente, se celebró una misa concelebrada por el párroco José Antonio Zafra, el canónigo José Siverio y el superior del convento franciscano del Cristo de La Laguna, fray José Arenas. Acto seguido, los asistentes celebraron un almuerzo de fraternidad, en el cual se intercambiaron placas y recuerdos del encuentro. 

ACTO Próxima visita de la Esclavitud a la Virgen de Candelaria 

La Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo de La Laguna visitará próximamente la Sagrada Imagen de la Virgen de Candelaria, que desde el pasado sábado se encuentra en la iglesia santacrucera de San Francisco. La visita está prevista para el próximo jueves, día 27, a las ocho y media de la tarde. Se trata de la primera vez, en más de trescientos años de historia, que la Esclavitud visita la capital tinerfeña. Asimismo, contarán con guaguas gratis, que saldrán desde la plaza del Cristo para terminar su trayecto en la iglesia de la Orden Tercera, donde se reunirán todos los esclavos, que irán ataviados con su tradicional traje negro. 

Esclavitud 

La Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Cristo de La Lagu-na ha informado de que está previsto que la tradicional vigilia de Navidad se realice el domingo 18 de diciembre, a las once de la mañana, en el Real Santuario del Santísimo Cristo. Asimismo, la Esclavitud ha informado de que el superior del convento del Cristo, Fray José Arenas, se encuentra de vacacio-nes en su tierra natal, Córdoba, y le desean una feliz estancia y un pronto regreso.. 

Los esclavos del Cristo de La Laguna visitarán a la Patrona de Canarias 

■ La institución religiosa entregará al padre Mendoza una reproducción en plata del Cristo moreno 

La Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna visitará esta tarde, a las 21 horas, a la Virgen de Candelaria. La más antigua asociación religiosa de las Islas Canarias, fundada en el año 1659, desea unirse al homenaje que Santa Cruz, en su V Centenario, rinde a la Patrona de Canarias como la primera evangelizadora. De su tricentenaria existencia, es la primera vez que la Esclavitud visitará Santa Cruz, lo cual hará. según sus representantes, con el respeto y la solemnidad que caracterizan los actos de la institución religiosa, cuyo Esclavo Mayor Honorario Perpetuo es Su Majestad el Rey de España, Don Juan Carlos I. Por motivos de enfermedad, no asistirá el Esclavo Mayor sino el Teniente Esclavo Mayor, Alvaro Acuña González. En la parroquia de San Francisco se oficiará una misa, presidida por el Esclavo de Honor y canónigo de la Catedral de La Laguna, José Siverio Pérez, y concelebrada por varios sacerdotes. Al final, la Esclavitud entregará al superior de la basílica de Candelaria, Jesús Mendoza, una reproducción en plata de ley de la imagen del Cristo lagunero, con destino a enriquecer el museo de la Virgen. Para este acto, hoy, a las 19,45 horas, saldrán varias guaguas de la plaza del Cristo para trasladar a los esclavos que han reservado su plaza. Al llegar a Santa Cruz, con los maceros, estandarte y bandera al frente, los esclavos recorrerán en procesión las calles del Sí, San José y San Francisco, entrando por Villalba Hervás hasta la parroquia de San Francisco. 

CELEBRACION Para el domingo día 18 La Esclavitud del Cristo prepara su tradicional retiro de Navidad 

La Esclavitud del Cristo de La Laguna prepara su ya tradicional retiro navideño, que en esta ocasión tendrá lugar el domingo día 18, a la once dé la mañana, en el Real Santuario del Santísimo Cristo, y que estará dirigido por el reverendo Joaquín Herbas Meizoso, párroco de Nuestra Señora de Las Mercedes, San José, en el Bronco, y Nuestra Señora de Los Reyes, en El Batán. Posteriormente, a las doce del mediodía, se celebrará la santa misa y, finalizada ésta, los esclavos, sus familiares y amigos se dirigirán a Tejina para celebrar, en la Casa de la Músicas una fraternal comida navideña con un menú especial servido por doña Antonia. Por otro lado, la Esclavitud del Cristo ha sentido su profundo pesar por el fallecimiento de su ex esclavo mayor Ramón Torres Hernández, persona que supo granjearse el aprecio y estima de amplios sectores laguneros por sus dotes personales y carácter afable y servicial. Ramón Torres desempeñó, con gran acierto, el cargo de esclavo mayor durante 1990, realizando una destacada labor.

CONFRATERNIDAD Jornada de convivencia con los ancianos del asilo lagunero 

La Esclavitud del Cristo de La Laguna ofreció el pasado domingo a todos los ancianos residentes en el asilo lagunero, como de costumbre, una jornada de convivencia. La misma se inició con un extraordinario desayuno, servido por los esclavos y sus esposas, seguido de una Santa Misa en la capilla de la propia residencia. Durante toda la mañana se visitó a los internados y, al mediodía, se sirvió también un suculento almuerzo, preparado por Antonio Hernández Santos, de Tejina, que obsequió a los ancianos con su tradicional buena cocina.

La jornada fue amenizada por el grupo folclórico Guantejina y sus miembros, interpretando aires regionales, recorriendo las distintas salas llevando alegría y buen humor a los mayores, que se animaban a cantar y bailar con natural regocijo y alegría.

Por otra parte, la Esclavitud ha convocado para el domingo, día 12 de febrero, su próxima junta general ordinaria, durante el transcurso de la cual se elegirá al nuevo teniente esclavo y a los componentes de la junta de gobierno. Con este acto estatutario finalizará el año de mandato del esclavo mayor, Francisco Morales Barrera, al que sustituirá el actual teniente esclavo mayor, Alvaro Acuña González.